El vaivén de unas aletas en un frasco
de cristal, apenas lo suficientemente grande como para contener un litro de
agua representan el diminuto tamaño de mi universo, me pregunto qué he hecho
para merecer semejante castigo, estoy hasta el borde de ser el centro de atención
de curiosos ojos distantes que no muestran piedad alguna, pareciera que lo
disfrutan y no comprendo lo que pasa por sus mentes.
Tengo miedo de enfrentarme al mundo y sentir la añorada libertad, desconocida por
unos y menospreciada por otros, quizá sea porque nunca me he enfrentado a mayores
peligros que pasar unos cuantos días sin comer. No sé si me estoy sintiendo mejor o me
acostumbre a sentirme así, ya nada me emociona como lo hacía en un principio, el
tiempo nos pone dóciles, la costumbre y la soledad son sentimientos temidos por
muchos, para mi representan el día a día y tal vez me acompañen de por vida.
Mis compañeros se han ido dejando un
gran vacío en mí, lo más seguro es que vengan unos nuevos, evitare tener
contacto con ellos, no quiero pasar por lo mismo. Espero que algún día mis
dueños caigan en razón, y se den cuenta del daño que me han hecho, la
resignación es el único recurso que me queda pues dudo mucho que logren
comprenderme. Alfredo Malavé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario