domingo, 7 de julio de 2013

DIARIO DE UN PEZ

El vaivén de unas aletas en un frasco de cristal, apenas lo suficientemente grande como para contener un litro de agua representan el diminuto tamaño de mi universo, me pregunto qué he hecho para merecer semejante castigo, estoy hasta el borde de ser el centro de atención de curiosos ojos distantes que no muestran piedad alguna, pareciera que lo disfrutan y no comprendo lo que pasa por sus mentes.

Tengo miedo de enfrentarme al mundo y  sentir la añorada libertad, desconocida por unos y menospreciada por otros, quizá sea porque nunca me he enfrentado a mayores peligros que pasar unos cuantos días sin comer. No sé si me estoy sintiendo mejor o me acostumbre a sentirme así, ya nada me emociona como lo hacía en un principio, el tiempo nos pone dóciles, la costumbre y la soledad son sentimientos temidos por muchos, para mi representan el día a día y tal vez me acompañen de por vida.


Mis compañeros se han ido dejando un gran vacío en mí, lo más seguro es que vengan unos nuevos, evitare tener contacto con ellos, no quiero pasar por lo mismo. Espero que algún día mis dueños caigan en razón, y se den cuenta del daño que me han hecho, la resignación es el único recurso que me queda pues dudo mucho que logren comprenderme.  Alfredo Malavé.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario