La oscuridad era abrazadora,
ni una sola gota de luz se filtraba en aquel inmenso vacío, ese ruido
ensordecedor me hizo delirar, podía sentir el sufrimiento que emanaba de
aquella voz, de solo pensarlo se me retuercen las vísceras, una escena de
terror se reflejo ante mis ojos, cuando las llamas de una antorcha se posaron
sobre el cuerpo de aquella criatura, tan indefensa como una rosa sin espinas,
cuya esencia clama piedad, sus gritos de auxilio eran cada vez mas fuertes,
mientras yo estaba ahí sin poder hacer nada, presenciando semejante atrocidad.
El repugnante olor a sangre, heces y orina rancia hacían eco de la cantidad de
almas ejecutadas. No soportaba más esa situación, el verdugo parecía estar
ausente, su mirada solo reflejaba el vacio de un cuerpo sin vida, tuve la
sensación de que no era humano. Después de un rato los sollozos de aquel
individuo cuya esencia se desvanecía disminuyeron su intensidad, pero él seguía
ahí dispuesto a acabar con ese ser indefenso. De un momento a otro el silencio
era tan grande como el miedo que sentía, cosa que no duro mucho, pues el
verdugo se voltio hacia mí, a grandes zancadas se acercaba rápidamente con la
intención de hacer lo mismo conmigo. En ese momento estaba más helado que
nunca, mi respiración se disparó de repente, al igual que los latidos de mi
corazón, no deseaba más que salir de esa pesadilla y entre gritos desperté,
bañado en sudor, tan asustado como en el sueño que acababa de vivir.
Los sueños son quizás un
reflejo de lo que somos, lo que deseamos ó, a lo que tememos, muchas veces no
les damos importancia, pero algo tratan de decirnos, tomate la molestia de
pensar siquiera porque has soñado lo que has soñado y pueda que comprendas
muchas cosas que no sabes de ti mismo. Me despido con una frase de Oscar Wilde
que cita: “Nos prometieron que los sueños podrían volverse realidad. Pero se
les olvidó mencionar que, las pesadillas, también son sueños”. Alfredo José
Malavé Díaz.
i am a fan
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