viernes, 2 de noviembre de 2012

NO DEJES QUE EL MIEDO TE ABRACE.


La oscuridad era abrazadora, ni una sola gota de luz se filtraba en aquel inmenso vacío, ese ruido ensordecedor me hizo delirar, podía sentir el sufrimiento que emanaba de aquella voz, de solo pensarlo se me retuercen las vísceras, una escena de terror se reflejo ante mis ojos, cuando las llamas de una antorcha se posaron sobre el cuerpo de aquella criatura, tan indefensa como una rosa sin espinas, cuya esencia clama piedad, sus gritos de auxilio eran cada vez mas fuertes, mientras yo estaba ahí sin poder hacer nada, presenciando semejante atrocidad. El repugnante olor a sangre, heces y orina rancia hacían eco de la cantidad de almas ejecutadas. No soportaba más esa situación, el verdugo parecía estar ausente, su mirada solo reflejaba el vacio de un cuerpo sin vida, tuve la sensación de que no era humano. Después de un rato los sollozos de aquel individuo cuya esencia se desvanecía disminuyeron su intensidad, pero él seguía ahí dispuesto a acabar con ese ser indefenso. De un momento a otro el silencio era tan grande como el miedo que sentía, cosa que no duro mucho, pues el verdugo se voltio hacia mí, a grandes zancadas se acercaba rápidamente con la intención de hacer lo mismo conmigo. En ese momento estaba más helado que nunca, mi respiración se disparó de repente, al igual que los latidos de mi corazón, no deseaba más que salir de esa pesadilla y entre gritos desperté, bañado en sudor, tan asustado como en el sueño que acababa de vivir.

Los sueños son quizás un reflejo de lo que somos, lo que deseamos ó, a lo que tememos, muchas veces no les damos importancia, pero algo tratan de decirnos, tomate la molestia de pensar siquiera porque has soñado lo que has soñado y pueda que comprendas muchas cosas que no sabes de ti mismo. Me despido con una frase de Oscar Wilde que cita: “Nos prometieron que los sueños podrían volverse realidad. Pero se les olvidó mencionar que, las pesadillas, también son sueños”. Alfredo José Malavé Díaz.


1 comentario: