¿No es irónico que el
esfuerzo y el empeño que le ponemos a las cosas no siempre sean
proporcionales al resultado final? A veces cuando nos imponemos una meta
y de verdad queremos alcanzarla damos el todo por el todo, somos capaces de
superar lo insuperable, de hacer lo imposible para alcanzarla sin importarnos
nada mas, tanto es así que nos olvidamos de disfrutar el momento, de saborear
el camino hacia el éxito, pensando que llegar a la sima es lo más importante.
Es posible que muchas veces logremos nuestro objetivo, pero también habrá
momentos en los que la derrota será nuestra única acompañante,
entonces, vendrán los lamentos, el “que hubiera sido”, “¿Por qué no pude, si
di lo mejor de mí?". Bien es sabido que el fracasó es doloroso, pero debemos
aprender que la vida sigue y habrán otras oportunidades, que los errores de hoy
serán una ventaja mañana o simplemente nos toque resignarnos, pues hay
oportunidades únicas que muchas veces dejamos pasar y viéndolo de
otra forma no hay mal que por bien no venga, si hemos perdido algo, el cosmos
tarde o temprano nos lo recompensara de una manera u otra, siempre y cuando se
ande por el sendero correcto.
Lamentablemente no nos miden por la pasión que le ponemos a las cosas sino por el resultado obtenido, muchos se olvidan que la mejor parte de leer una novela es la trama y no el desenlace, ese esfuerzo que plasmamos en la consecución de un sueño es lo que realmente vale y lo que deja huellas. Tenemos que recordar que no todo tiene que ser perfecto, debe existir un equilibrio entre las cosas, he allí la perfección, si existe el bien debe existir el mal, si no se dio lo que querías, pues simplemente no era para ti, solo queda esperar a que la preparación y el trabajo duro encuentren la oportunidad adecuada. La obsesión por querer ser auto suficientes y el querer hacerlo todo por nuestra cuenta sin precisar de la ayuda de alguien más, o mejor dicho, creer que todo el crédito es nuestro, cuando no es así es una de las causas por la que podemos fallar. Es cierto que nacemos solos y es entendible que queramos valernos por nosotros mismos, pero para obtener el tamaño que tenemos, otras personas se sacrificaron, así que la próxima vez que pienses que todo es gracias a ti, tomate un momento para reflexionar sobre estas lineas y el por qué estas donde estas. No me queda más que desearles un 2013 lleno de éxitos y recuerden agradecer a Dios por todo lo bueno y lo malo que sucede en sus vidas, disfruten en familia, vivan, sueñen, amen, respiren y gocen, que cualquier día de estos puede ser el ultimo. Alfredo J. Malavé. D.
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