martes, 12 de febrero de 2013

LA FUERZA QUE MUEVE AL MUNDO.


Nuestra vida está repleta de cambios, desde que nacemos nos enfrentamos a un mundo dinámico, siempre en movimiento, a medida que crecemos nuestro cuerpo se transforma por completo, no nos percatamos de ello, pero lo cierto es que sucede, lo comprobamos en las fotografías o al escuchar al familiar lejano decir, “hijo! como has crecido”. Así como el agua en un vaso se evapora al pasar de los días, nuestro cuerpo se desvanecerá y por más que intentemos aferrarnos a lo físico, siempre acabara yéndose.

Sin embargo el amor es lo único que permanece vivo, aun cuando físicamente ya nos hayamos ido de esta maravillosa vida. Y es que lo esencial es invisible a los ojos, sólo se puede ver con el corazón. El amor es la mejor melodía en la partitura de la vida, sin él, seremos unos eternos desafinados en el inmenso coro de la humanidad. En esta vida, nunca debemos cerrar el corazón al amor y nunca debemos dejar de sembrar semillas de amor en todos los que nos rodean. Nunca nos debe faltar amor, de lo contrario perdería sentido nuestra vida; dicho en otras palabras...nunca nos debe faltar Dios, quien es sinónimo de la esencia del amor. Por lo tanto vivamos a plenitud y cultivemos ese hermoso sentimiento pues será lo único que nos llevemos con nosotros. Alfredo J. Malavé D.

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