La penumbra se esparcía sigilosa mientras la luz de un nuevo día distaba de ser alcanzada, sin embargo esperé la salida de la estrella brillante, y entonces no podía más, sino resignarme pues la oportunidad era única e irrepetible, sin esperanzas comprendí que la vida aún esperaba por mí, comenzar de cero siempre fue una opción, la última pero lo fue. No miraré de vuelta hasta tanto el éxito no toque mi puerta, entonces sabré si realmente valió la pena. Palabras que encienden la chispa de un sinfín de actos que harán historia, palabras desaparecidas que significan mucho y a la vez nada. Recuerdos y anécdotas marcarán el fin de la trama, pensamientos de plenitud por los que luche una vida me acompañaran más allá de este mundo, no quedará sino pues mi esencia más pura guardada en el pecho de mis añorados y amigos. Alfredo Malavé
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